Mitos y Realidades



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Mito:

El Celibato es una cuestión natural.

Realidad

El Celibato es una cuestión histórica.

Durante el Siglo Primero después de Cristo por lo menos los Apóstoles eran hombres casados (no entraré en la tentación del debate si Jesucristo lo fué o no).

Durante los siglos Segundo y Tercero después de Cristo los Sacerdotes seguían siendo casados pero empezó un movimiento que rezaba que para la alcanzar la perfección se debía uno separar de las cosas terrenas (dinero y mujeres).

Durante el Siglo Cuarto después de Cristo empezaron las restricciones, los sacerdotes no podían dormir con sus esposas la noche anterior a decir misa (Concilio de Elvira).

Desde la fundación de la Iglesia hasta el Concilio de Nicea (año 325) las mujeres podían ser ordenadas como Sacerdotes, dicho Concilio lo prohibió.

En el año 385 el Papa Siricio decreta que ya no dormiría con su esposa y se prohíbe a los Sacerdotes dormir con sus Esposas.

Durante el Siglo Quinto después de Cristo San Agustín declara “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre que las caricias de una mujer.” Curiosa afirmación de alguien que antes de escribir sus “Confesiones” vivió una vida lujuriosa teniendo un hijo fuera del matrimonio.

Durante el Siglo Sexto después de Cristo en Concilio de Tours II dictaba con pena de excomunión al Sacerdote que fuera sorprendido en la cama con su esposa.

El Papa Pelagio II decretó que no había problema con los Sacerdotes durmiendo con sus esposas, pero prohibía la herencia a Esposas e Hijos de los bienes de la Iglesia.

El Papa Gregorio “El Grande” establece que el Deseo Sexual es intrínsecamente malo.

Durante los Siglos Séptimo y Octavo después de Cristo casi todos los Sacerdotes eran casados.

Durante el Siglo Noveno después de Cristo, concretamente en el Concilio de Aix-La Chapelle se reconoce que en los Monasterios y Conventos se habían practicado infanticidios y abortos para encubrir que los Sacerdotes no seguían el Celibato.

San Ulrico declara públicamente que la única manera de purificar a la Iglesia de los excesos en los que estaba cayendo era permitir que los Sacerdotes contrajeran matrimonio.

En el Siglo Onceavo después de Cristo el Papa Bonifacio X renuncia a ser Papa para poderse casar.

No es sino hasta el Siglo Décimo Segundo en los dos Concilios de Letrán que se decretan que los matrimonios de los Sacerdotes no son válidos.

Todavía durante los Siglos Catorce y Quince después de Cristo que la mitad de los Sacerdotes eran casados.

Desde el Siglo Dieciséis hasta el actual la lucha por preservar el Celibato es algo que escapa a la razón, la lógica y la historia.

Narrativa histórica puede ser consultada en: https://www.futurechurch.org/historia-del-celibato

Los acontecimientos recientes en tres estados de los Estados Unidos en donde después de dos años de investigación se han documentado atrocidades equivalentes a aquellas reconocidas en el Siglo Noveno después de Cristo en el Concilio de Aix- la-Chapelle por parte de Obispos y Sacerdotes, cuya narrativa no transcribo por estar brutalmente narrada por El Pais, trae como consecuencia un llamado urgente al Papa Francisco para que convoque a un Nuevo Concilio de la Iglesia Católica para revisar los fundamentos Teológicos, Históricos, Antropológicos y Biológicos de este voto de castidad que tanto daño ha hecho tanto a inocentes como a la propia Iglesia Católica.

Termino este llamado citando a la propia Biblia y a San Juan Pablo II:

Mateo 19:10-12 Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)

10 Los discípulos Le dijeron: “Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse.” 11 Jesús les dijo: “No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquéllos a quienes les ha sido dado. 12 Porque hay eunucos que nacieron así desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte.”

“El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo.” Declaración del Papa Juan Pablo lI en julio de 1993.


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Javier M. Gallardo

Javier M. Gallardo

Abogado, Gallardo y Asociados

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