El motín más violento de la última década en Veracruz deja siete muertos



El motín más violento de la última década en Veracruz deja siete muertos --|EFE|Policías Federales mexicanos vigilan a reclusos en el penal La Toma, en el municipio de Amatlán, Veracruz

Uno de los más violentos motines en una penitenciaria del oriental estado mexicano de Veracruz dejó el sábado seis policías y un civil muertos y por lo menos 22 heridos, informaron autoridades locales.

La revuelta ocurrió en el penal de La Toma, ubicado en el municipio montañoso de Amatlán de Los Reyes, en respuesta a un operativo sorpresa para sacar del lugar a cuatro presos de alta peligrosidad que mantenían el control de la prisión.

"El Grupo de Coordinación Veracruz lamenta estos hechos y acordó dar su más sentido pésame a los familiares y amigos de nuestros queridos compañeros de la Policía Estatal que perdieron la vida en cumplimiento de su deber", declaró el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al dar el parte oficial de los hechos.

Decenas de familiares de los internos se arremolinaron en el exterior de la cárcel para exigir informes sobre sus familiares, por lo que debieron ser contenidos por agentes de la Policía Federal, el Ejército y la Secretaría de Marina- Armada de México.


Incluso, cuando el mandatario veracruzano arribó al centro de reclusión al mediodía del domingo, fue recibido a gritos con reclamos por la falta de información de lo ocurrido.

Se trata del motín más violento de que se tenga memoria en la última década en Veracruz, entidad con un sistema penitenciario con 17 cárceles que albergan a casi 7.000 reos acusados de delitos de los fueros común y federal.

El motín se inició a las 22.00 horas del sábado (03.00 GMT del domingo) cuando fuerzas policíacas estatales y municipales ingresaron a la cárcel para sacar a cuatro reos de alta peligrosidad quienes mantenían el control y desde ahí seguían delinquiendo.

El gobernador detalló en conferencia de prensa que al entrar, los agentes fueron emboscados por los reos, que los confinaron y prendieron fuego a colchones en el exterior.

Los resultados de las necropsias confirmaron que la muerte de las siete personas se debió a "asfixia por confinamiento".


En la trifulca, que duró más de ocho horas, otros 15 policías resultaron lesionados, uno de ellos de gravedad, los cuales fueron llevado a diferentes hospitales.

De la población penitenciaria, siete reos quedaron heridos (dos de gravedad) y fue necesario su traslado a nosocomios, y un número indeterminado fue atendido en el área de enfermería del mismo penal.

La Comisión Estatal y la Nacional de Derechos Humanos intervinieron para garantizar el respeto e integridad física de los internos, muchos de ellos acusados de homicidio, secuestro y extorsión.

De acuerdo con la versión oficial, los cuatro reos de alta peligrosidad seguían operando con las bandas delictivas, por la misma cercanía del penal con su zona de influencia.

El gobernador Yunes aceptó que desde el año pasado se conocía sobre las actividades ilícitas, por lo que buscaban su traslado a un centro de readaptación de alta seguridad.


La Fiscalía General del Estado abrió varias carpetas de investigación para determinar responsabilidades en estos hechos.

Veracruz es una entidad sumida en violencia relacionada con la presencia de bandas de narcotraficantes que se disputan el control territorial. Según informes de inteligencia gubernamental se trata fundamentalmente de los cárteles los Zetas, el Golfo y Jalisco Nueva Generación.

La escalada de violencia que se presenta en esta región del Golfo de México ha dejado en promedio anual entre 800 y 1.000 muertes, e incontables detenidos por participar en actividades ilícitas.

Desde la llegada de Yunes Linares, del derechista Partido Acción Nacional (PAN) al Gobierno de Veracruz (diciembre de 2016), los principales organismos de medición de delitos han registrado aumentos en todos los crímenes. 










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