Alán Aspuru, el genio mexicano de la química que le ha dicho no a Trump



Alan-Aspuru2 Alán Aspuru Guzik, considerado como uno de los genios de la química moderna.

Alán Aspuru Guzik, considerado como uno de los genios de la química moderna y hasta ahora profesor de la Universidad de Harvard, declaró a Baja Press que ha decidido abandonar Estados Unidos y trasladarse a Canadá ante lo que denomina "el problema étnico" que se vive en el país.

Nacido en Estados Unidos, orgulloso mexicano y "persona internacional", Aspuru ha sido fichado por la Universidad de Toronto para ocupar unas de las plazas del Programa de Investigación Canadá 150, creado por el Gobierno canadiense para "mejorar la reputación de Canadá como centro global científico".

El trabajo de Aspuru, que ha desarrollado en Harvard desde 2006 y continuará en Toronto, se centra en la intersección entre la química teórica, la computación cuántica y el aprendizaje de maquinas ("machine learning").

En una entrevista con Baja Press, Aspuru explicó, en términos sencillos, que su principal interés es "acelerar el descubrimiento".

"Lo que hago es algo que los científicos no piensan mucho: ver el proceso de hacer ciencia misma y tratar de revolucionar cómo hacer ciencia", dijo.

"Desde que empecé en Harvard hace 12 años, y ahora en Toronto, lo que he pensado es qué campos de la ciencia puedo traer a la química y voltearla, como una tortilla, para hacerla muy creativa. Uno de ellos es el de las computadoras cuánticas. Otro es el aprendizaje de máquina o 'machine learning'", continuó.


"Quiero hacer que el mundo invente moléculas más rápidamente", afirmó con contundencia.

Aspuru es un firme creyente que la ciencia, en este caso la química, tiene que volverse más creativa y acelerar sus procesos para poder ofrecer una rápida respuesta a los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad, como el cambio climático, las necesidades energéticas o la ecología.

Para el científico mexicano, es fundamental cambiar radicalmente los laboratorios de hoy en día, que en su opinión son "muy similares a los de los alquimistas del siglo XVI".

"No han cambiado mucho. Con los procesos de automatización que tenemos, con robótica e inteligencia artificial, podemos imaginar un laboratorio mucho más eficiente, donde todo se hace con robots y los humanos están supervisando un laboratorio que va mil veces más rápido de lo que puedan hacer ellos con las manos", explica.

Porque lo cierto es que Aspuru es uno de los primeros que está trabajando en incorporar la computación cuántica, la inteligencia artificial y el aprendizaje de máquina a la química.

"Somos pocos los científicos a los que nos encanta ver lo que pasa en todos los edificios de la universidad y potenciar la ciencia poniendo juntas diversas cosas. La hiper especialización es parte de la cultura del científico moderno. Pero la acción, la tensión, la emoción, está en la fricción entre campos", declara.

Quizás es ese interés por lo que el define como "mirar otros edificios" lo que le llevó a la decisión de abandonar Estados Unidos tras la elección de Donald Trump a la presidencia estadounidense en 2016 y ante lo que considera "la desintegración del respeto a los otros".

"Hay muchas maneras de reaccionar a un fenómeno social como el que está pasando ahorita de desintegración del respeto a los otros. Lo que está pasando en los EE.UU. es un problema étnico: el blanco entre comillas que se siente muy amenazado por los inmigrantes y la gente que no se ve como ellos", señala.


"Yo soy un migrante, aunque nacido en EEUU, crecí toda mi vida en México, tengo dos pasaportes y soy una persona internacional. No puedo estar tranquilo en un lugar donde veo esta tendencia", añade.

Tras una larga reflexión llegó a la conclusión que su mejor alternativa era abandonar Estados Unidos.

"Una reacción posible es quedarme y luchar, entre comillas. Y la pregunta que me hago es cómo lucho. Me di cuenta que en lo único en que puedo impactar al mundo es en la parte científica. En la parte política, no a menos que me vuelva político", explicó.

"Decidí que para estar más tranquilo, poder concentrarme en la investigación bien y no tener que estar preocupado día a día de las situaciones tan irrisorias y a veces surreales que están pasando, era mudarme a otro país en el que la dinámica está un poco más avanzada, las discusiones de cosas muy básicas ya se resolvieron".

Aspuru reconoce también que su historia familiar puede haber influido en su decisión. La parte de su padre es vasca y catalana que emigraron a México en la década de los años veinte del siglo XX. La de su madre, polacos judíos. La familia de su esposa es hawaiana de origen japonés y todavía recuerda lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial.

"Hay una parte que me asusta también mucho muy específica a mi origen mexicano, y es hasta triste decirlo. Crecí en un lugar en el que la corrupción era común y me asusta que (en EE.UU.) se les vaya de mano y estas cosas se vuelvan económicas", declaró.

"Ya está pasando, quitando los beneficios a la gente, quitando el acceso a servicios básicos. Lo que está haciendo la derecha en EE.UU. es volverlo más como es México, un lugar donde si te va mal, te hundes".

"Y todo eso junto, es básicamente una pesadilla", concluyó.


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