El Dakar hace más grande a Sainz y Sainz hace más grande al Dakar


David Fernández|EFE|El español Carlos Sainz gana su segundo Dakar

El Dakar 2018 hizo más grande la figura deportiva del piloto español Carlos Sainz, que sumó su segundo triunfo en el rally más duro del mundo, y viceversa, el madrileño, uno de los preferidos por los aficionados de la carrera, hizo que la prueba gane mayor notoriedad gracias a su victoria.

Con su triunfo en esta edición, la cuadragésima del rally, y la décima que se celebra en Sudamérica, el Dakar tuvo en este aniversario tan señalado a un campeón a la altura de las circunstancias.

Solo tres pilotos en el mundo han sido capaces de ganar el Dakar y el mundial de rallys, y Sainz, que ostenta ambos títulos por partida doble, es uno de ellos, y el único con ese caché que actualmente participa seguidamente en la carrera.


Desde que el Dakar se celebra en Sudamérica, Sainz es una de las caras y emblemas más reconocibles de la prueba, pues solo faltó a una cita, en 2012.

A pesar de que los franceses Stéphane Peterhansel y Cyril Despres eran los pilotos más laureados de la caravana de este Dakar, al acumular entre los dos dieciocho triunfos, los más mediáticos y perseguidos por los aficionados eran Sainz, el francés Sébastien Loeb y el catarí Nasser Al-Attiyah, figuras del mundial de rallys.

Por eso puede llegar a ser muy preocupante que ni Sainz ni Loeb estén en el próximo Dakar dentro de un año, una edición que resulta toda una incógnita por la ausencia de Peugeot, el equipo francés que concentraba a las figuras más mediáticas de la categoría de coches, con su 'dream team' formado por Sainz, Peterhansel, Loeb y Despres.

Sin la marca del león en competición, Loeb ya ha anunciado que no volverá al Dakar, mientras que Sainz se tomará un tiempo para pensárselo, pues difícilmente volverá al rally si es que no tiene un coche ganador como lo era Peugeot, una auténtica máquina que ha arrasado en los tres últimos años.

Terminada la hegemonía de Peugeot, las únicas marcas capaces de poder tentar a Sainz son Toyota, con la que el madrileño ganó sus dos mundiales de rallys (1990 y 1992), o Mini.


En la primera es posible que tuviera de nuevo como compañero de equipo 'dakariano' a Al-Attiyah, mientras que en el segundo puede que se junte con el también español Joan 'Nani' Roma, vencedor del Dakar en 2014.

Si Sainz todavía conserva hambre de gloria, un buen aliciente para el piloto de 55 años para correr con alguna de esas dos marcas es tratar de ganar su tercera edición del Dakar con un tercer coche diferente, tras haberlo hecho en 2010 con alemana Volkswagen y este año con Peugeot, algo que pocos pilotos han conseguido.

Al contrario que en los coches, las motos siguieron este año todavía huérfanas de pilotos legendarios que llamen la atención del público masivo, como los había antaño con Despres y el español Marc Coma, con cinco triunfos cada uno.

Desde que el primero se pasó a los coches y el segundo se retiró, se suceden los campeones sin que ninguno repita, con el australiano Toby Price en 2016, el británico Sam Sunderland en 2017 y el austríaco Matthias Walkner ahora en 2018, todos de KTM, marca austríaca que continúa invencible en el Dakar desde hace diecisiete años.

El español Joan Barreda (Honda) bien podía ser el heredero que dominara las motos, por su coraje, valentía y pundonor para luchar por el triunfo más allá del umbral del dolor, como hizo este año, pero la mala suerte o las decisiones equivocadas se siguen cebando con él y tras su octavo Dakar continúa sin poder cantar victoria.


En lo que coinciden todos los competidores es que este fue el Dakar más duro de los diez corridos en Sudamérica, y en eso tuvo especialmente que ver el regreso de Perú al recorrido, con una primera semana de carrera que tuvo hasta cinco días de dunas por el desierto peruano, toda una prueba de resistencia al más puro estilo del Dakar que se corría antes en África.,

Mantener a Perú en las próximas ediciones del recorrido y conservar una variada carta de escenarios y climas diferentes como hubo este año con Bolivia y Argentina, además de conservar a sus estrellas más mediáticas, será la clave para que el espectáculo no decaiga en la próxima edición del Dakar.


ETIQUETAS Rally Dakar 2018








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